10 de noviembre de 2025

El concepto y la práctica del Buen Vivir tiene sus orígenes en los caminos que los pueblos ancestrales recorrieron en la búsqueda del suelo propicio para el afianzamiento de sus raíces. 

Cada día descubrimos más sorprendentes similitudes entre las cosmogonías, o relatos de la creación del mundo, de los pueblos originarios de Mesoamérica, Asia y África. Aunque distantes geográficamente, estas culturas comparten formas de entender y transmitir sus mitologías que son asombrosamente paralelas. Todas ellas tienen como fondo común el interés por lograr el bienestar de sus comunidades y la buena relación con su entorno natural.

Por ejemplo en las etnias arhuacas y kogis de la Sierra Nevada de Santa Marta en Colombia, los mamos y taitas desempeñan un papel esencial en la transmisión y preservación de la cultura y el conocimiento tradicional. Estas figuras, reverenciadas como líderes espirituales y sabios, son los guardianes de la sabiduría ancestral y poseen una profunda comprensión de la cosmología, mitología y tradiciones orales que conforman la identidad de sus comunidades. A través de un riguroso proceso de aprendizaje que incluye meditación, estudio y observación de la naturaleza, los mamos y taitas adquieren el conocimiento necesario para aconsejar y guiar a su pueblo en asuntos tanto espirituales como cotidianos.

Una de sus responsabilidades primordiales es la educación de las nuevas generaciones. Actúan como transmisores de tradiciones, enseñando a los jóvenes sobre prácticas espirituales, rituales, historias y leyes tradicionales que rigen la vida comunitaria. La tradición oral es su principal herramienta de enseñanza, asegurando que las historias, cantos y mitos se conserven y se transmitan de una generación a otra. Esta transmisión de conocimientos es vital para mantener viva la cultura y la identidad de estas etnias en un mundo en constante cambio.

Además, son mediadores entre el mundo humano y el mundo espiritual. Realizan ceremonias y rituales que buscan mantener el equilibrio entre la naturaleza y la sociedad, un equilibrio que es fundamental en la cosmovisión arhuaca y kogi, centrada en la armonía con el entorno natural. Interpretan señales de la naturaleza y de los sueños para guiar a la comunidad en la toma de decisiones importantes, actuando como intermediarios que conectan a su pueblo con las fuerzas espirituales.

Como líderes comunitarios, los mamos y taitas son figuras de gran respeto y autoridad dentro de sus comunidades. Participan activamente en la toma de decisiones colectivas, basando su autoridad en su conocimiento espiritual y su dedicación al bienestar de su pueblo. Son consejeros en la resolución de conflictos internos y en la gestión de los recursos naturales, promoviendo prácticas sostenibles que respetan y protegen el medio ambiente.

En el contexto de las presiones externas y los cambios socioculturales, su papel se vuelve aún más crucial. Ellos son los protectores de la cultura y la identidad étnica, trabajan incansablemente para preservar sus tradiciones frente a la influencia de la modernidad y el contacto con el mundo exterior. Su labor es vital para la defensa de la identidad cultural de sus pueblos, asegurando que las prácticas y valores tradicionales se mantengan intactos y continúen siendo una parte integral de la vida comunitaria.

A través de su liderazgo espiritual, su rol educativo y su capacidad de mediación entre lo humano y lo divino, ellos aseguran que el conocimiento, las prácticas y los valores tradicionales se conserven y se transmitan de generación en generación. Su dedicación y sabiduría son esenciales para mantener la identidad y la cohesión de estas comunidades indígenas en un mundo en constante transformación.

Son también relevantes los ejemplos de mayas y aztecas de Mesoamérica los ancianos y sacerdotes eran los encargados de transmitir estos relatos de generación en generación. Cuando contaban historias sobre la creación del mundo y los dioses en ceremonias y festivales, insistían en la importancia de mantener una relación armoniosa con su entorno y con su propio cuerpo.

De manera similar, en culturas asiáticas como la hindú, los relatos cosmogónicos, colmados de amor por la naturaleza visible y el universo entero, se encuentran en textos antiguos como los Vedas y los Puranas, que primero fueron transmitidos oralmente antes de ser escritos. Los conceptos del Tantra y el Sumak Kawsay  pueden ser incluidos en esta perspectiva de construcción paralela. El Tantra, originario de la India, integra cuerpo y mente a través de prácticas rituales y espirituales, enfatizando la unidad del cosmos y la transformación emocional y espiritual. Sumak Kawsay, proveniente de los pueblos indígenas andinos, promueve una vida en armonía con la naturaleza y la comunidad. Este concepto refleja la cosmovisión andina de equilibrio espiritual y material, paralela a las creencias de Mesoamérica, Asia y África. Ambas tradiciones subrayan la interconexión entre el individuo, la comunidad y el cosmos, y utilizan prácticas rituales y educativas para transmitir sus conocimientos y valores.

En África, los griots o narradores orales transmiten historias sobre la creación y los antepasados durante reuniones comunitarias, manteniendo viva la tradición oral. Suele ser el centro de su atención la responsabilidad consigo mism@s y todos los seres vivos como esencia de sus tránsito por esta vida. 

Además del uso de la oralidad, estas culturas también recurrieron a la escritura para preservar sus creencias. Los códices mayas y mexicas son ejemplos de cómo las culturas mesoamericanas registraban sus cosmogonías en jeroglíficos y símbolos. En Asia, culturas como la china y la japonesa documentaron sus creencias en antiguos textos como el «Shujing» y el «Kojiki». De manera similar, en África, algunas culturas como la egipcia usaban jeroglíficos para registrar sus mitos en templos y monumentos. Este uso de la escritura refleja un esfuerzo común por preservar y transmitir conocimientos esenciales sobre la creación del mundo.

El simbolismo en el arte y la arquitectura también es una característica compartida entre estas culturas. En Mesoamérica, las pirámides, templos y esculturas reflejan las cosmogonías. El Templo Mayor de los aztecas, por ejemplo, simboliza el cerro cósmico donde se creó el mundo. En Asia, las pagodas y templos budistas e hinduistas están diseñados para representar el cosmos y las historias de creación. En África, las máscaras y estatuas a menudo simbolizan aspectos de la creación y se usan en rituales que reafirman estas creencias. Este uso del simbolismo arquitectónico y artístico no solo embellece el entorno, sino que también actúa como un recordatorio constante de las creencias cosmogónicas.

Las ceremonias y ritos juegan un papel crucial en la transmisión de cosmogonías. En Mesoamérica, los rituales y ceremonias, como los sacrificios, honraban los mitos de creación y estaban dirigidos por sacerdotes que contaban las historias sagradas. En Asia, festivales como Diwali en India o el Año Nuevo en China incluyen relatos y representaciones de la creación y la renovación cíclica del cosmos. En África, rituales de iniciación y ceremonias cotidianas incluyen narraciones de la creación, llevadas a cabo por chamanes o líderes espirituales. Estas ceremonias no solo tienen un componente espiritual, sino que también involucran actividades físicas que conectan a las personas con el cosmos y refuerzan su fe.

La educación comunitaria y familiar es otro aspecto fundamental en la transmisión de cosmogonías. En Mesoamérica, los aztecas tenían escuelas especiales. El Calmecac para los nobles y sacerdotes, donde aprendían sobre espiritualidad y cosmogonía, y el Telpochcalli para los plebeyos, donde también se enseñaban sus tradiciones y cultura. Padres y abuelos contaban historias sobre la creación en reuniones familiares y festividades. En muchas culturas asiáticas, las historias sobre la creación del mundo se contaban durante reuniones familiares y festividades, y jóvenes eran enviados a templos o ashrams para aprender sobre religión y cosmogonía. En África, los ancianos y griots son los guardianes del conocimiento, enseñando a los jóvenes a través de relatos orales durante las reuniones comunitarias y ceremonias. Estos ritos de iniciación revelan a los jóvenes el conocimiento sobre la creación del mundo y la estructura del universo, asegurando la transmisión de conocimientos y valores de generación en generación.

En conclusión, la transmisión de cosmogonías en Mesoamérica, Asia y África revela una conexión profunda entre lo espiritual, emocional y físico. Las prácticas rituales y la educación comunitaria aseguran la continuidad cultural y refuerzan la identidad y pertenencia a través de generaciones. Incorporando conceptos como el Tantra y el Sumak Kawsay, vemos una perspectiva global de vida holística que integra al individuo, la comunidad y el cosmos en una red de interconexiones sagradas.