Los Sentidos como Puertas a la Conciencia Expandida

En el rico tapiz del Shivaismo de Cachemira, la conciencia es considerada la esencia última de toda existencia. Los estados expandidos de conciencia, aquellos donde la percepción de la realidad se transforma radicalmente, son vistos como hitos en el camino espiritual. Un aspecto crucial de este viaje es la comprensión y el manejo de los sentidos, pues estos actúan como puertas o como velos en la experiencia de la realidad.


Esta tradición entiende los sentidos como los canales principales a través de los cuales experimentamos el mundo. Son las herramientas que utilizamos para interactuar con la realidad y recopilar información sobre ella. Entiende que ellos pueden ir más allá de la percepción ordinaria a través de prácticas tales como la meditación y otras técnicas del yoga, que permiten refinarlos para percibir dimensiones más sutiles de la realidad.

Estas técnicas aplicadas con regularidad y persistencia conducen a estados de conciencia expandida o estados alterados de conciencia, por cuanto los sentidos pueden ofrecer percepciones que van más allá de lo que consideramos normal. Pueden surgir visiones, sonidos y sensaciones que no pueden ser explicadas por los modelos científicos convencionales.

Pero, como señalé antes, los sentidos pueden actuar como velos de la realidad. Pueden convertirse en verdaderas cortinas que distorsionan la percepción humana acerca del origen y las consecuencias de los fenómenos de la naturaleza sobre nuestra existencia en esta dimensión.

Los sentidos pueden, por ejemplo, crear la ilusión de una separación entre el sujeto (el observador) y el objeto (lo observado). Convirtiendo esta dualidad es una construcción mental que oscurece la unidad subyacente de toda existencia. En el Shivaismo, se enseña que el mundo percibido por los sentidos es una ilusión, un maya. Los sentidos, al estar atados a esta ilusión, pueden obstaculizar la percepción de la realidad última.

Por esto el objetivo de esta práctica es trascender la dualidad creada por los sentidos y experimentar la unidad no dual de la conciencia. En la tradición shivaista se privilegia la experiencia de quien practica para que pueda sentir y comprender de manera directa, sin intermediarios (llámense gurús, maestros o guías espirituales), los efectos de las técnicas y ejercicios en los diferentes planos en que manifiesta la existencia humana.

Hay varios ejemplos de estos ejercicios que permiten adentrarse en estas experiencias. El conocido como pratyahara que consiste en retirar los sentidos de los objetos externos y dirigirlos hacia adentro. Al hacerlo, se debilita el apego a la experiencia sensorial y se facilita la introspección. También se puede realizar el ejercicio contrario: incentivar los sentidos a través de olores, sabores, sonidos, vibraciones, movimiento físico y otras técnicas para expandir los límites habituales y alcanzar nuevas fronteras de percepción.

Otra técnica muy conocida es la meditación profunda (dhyana) que se orienta a disminuir las oscilaciones de la mente para trascender los sentidos, permitiendo una experiencia directa de conciencia expandida, tomando como base aquella que tiene quien practica cuando inicia el ejercicio.

Otro ejercicio conocido es el denominado Shambhavi Mudra. Esta técnica tiene por como objetivo activar el agna chakra un centro de percepción energética que va más allá de los cinco sentidos ordinarios.

El Shambhavi Mudra, al enfocar la atención en el agna chakra, es una práctica que nos acerca a la experiencia del Mahamudra, el ‘gran sello’ o ‘gran gesto’. En el Shivaismo de Cachemira, el Mahamudra se refiere a la realización directa y no dual de la realidad última, una experiencia de unidad y plenitud más allá de las palabras y conceptos. La práctica regular del Shambhavi Mudra puede ser vista como un peldaño en el camino hacia esta realización.

Tanto el Shambhavi Mudra como el Mahamudra buscan trascender la dualidad sujeto-objeto y experimentar la unidad de toda existencia. Al enfocar la atención en el punto entre las cejas, se disuelve la ilusión de un ‘yo’ separado y se experimenta la conciencia no dual, que es la esencia del Mahamudra.

Aunque el Mahamudra es una experiencia directa y no puede ser completamente descrita por palabras, las prácticas como el Shambhavi Mudra ayudan a familiarizarnos con los estados de conciencia más sutiles y a cultivar la apertura necesaria para experimentar la realidad no dual.

En este contexto vale mencionar cómo tanto el Shambhavi Mudra cómo el Mahamudra se relacionan con el concepto de Spanda, la vibración primordial de la conciencia, tema sobre el cual haremos una entrada en este blog próximamente. Junto con las ya mencionadas otras prácticas complementan el Shambhavi Mudra y el camino hacia el Mahamudra, como el Pratyahara, la meditación sobre los chakras, o el Tandava, la danza de la meditación y el fluir de la energía.

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