Tejiendo el tapiz de la existencia
Matices y significados: hábito, rutina y ritual En el fascinante viaje hacia el autoconocimiento y la conexión energética, nos encontramos […]
Matices y significados: hábito, rutina y ritual En el fascinante viaje hacia el autoconocimiento y la conexión energética, nos encontramos […]
Desde la perspectiva del Sumak Kawsay, o Buen Vivir, se busca el equilibrio entre la sociedad, la naturaleza y el individuo. En este contexto la alimentación juega un papel fundamental.
Los pueblos ancestrales tenían una comprensión intuitiva de la relación entre la alimentación y la actividad cerebral, aunque sus explicaciones y conocimientos no se basaban en la ciencia moderna como la neurociencia.
Esta frase es un llamado a la introspección, a mirar en lo más profundo de nuestro ser y cuestionar las cadenas invisibles que nosotros mismos hemos forjado. Nos recuerda que la libertad no siempre es lo que parece, que a veces nos convertimos en nuestros propios carceleros sin siquiera darnos cuenta.
En pleno siglo 21 esta herramienta de focalización de la energía de nuestros diferentes planos (físico, energético, emocional, mental) tiene plena vigencia y se convierte en un apoyo de inmensa utilidad para alcanzar nuestros própositos.
La Cultura del Buen Vivir entiende que en el colectivo está la esencia de la superación individual. Sumar fuerzas con l@s otr@s, encontrar en la egrégora la fuerza de la cultura sana y creativa, es la esencia de las transformaciones sociales profundas.
El triunfo electoral de esas ideas en Brasil (y en otros países) permitieron poner en marcha acciones que aseguran que los indígenas y todos los territorios amazónicos no son merecedores de tanta protección pues su existencia impide el crecimiento económico del país.
Qué algunas personas reducen su vida a querer lucir una silueta estilizada (lo que tampoco es vergonzoso) no quiere decir que la propuesta de un amplio movimiento social por detener esta intoxicación masiva sea condenable, como tratar algunas soterradas campañas orientadas a menosvalorar la importancia de promover una dieta saludable.
La naturaleza tiene, en su esencia, la fórmula para superar los daños ocasionados por la extrapolación que presente uno o mas de sus componentes. Ella toma medidas para evitar hacerse daño (o minimizarlo) como resultado de sus propios procesos.
¿Está el sistema educativo cumpliendo su papel como formador de seres humanos? ¿Es preciso superar el enf oque economicista de la Escuela? ¿Qué significa la corporeidad como esencia de la Educación del Siglo XXI? ¿Cuáles deben ser los preceptos éticos que pueden acompañar un nuevo enfoque?
La ofensiva del modelo económico consumista buscará hasta las propias corrientes que buscan la superación del desquiciado afán por vivir tras emociones efímeras y desechables, en fuente de ganancias multimillonarias, aún a costa de la salud y de la vida de los consumidores.
Incluso muchas personas que procuran el bien común de manera sincera y comprometida, no encuentran la forma de gestionar su propia su vida convirtiéndola en un desastre ecológico y emocional. Suena fuerte, pero es real.
¿Por qué no decirle a la gente que comer basura, como los productos industriales, procesados y refinados es lo primero que destruye nuestras defensas inmunes?
No obstante algunos, aún sabiendo que venimos en un viaje turbulento, caótico, alocado, dudan sobre la necesidad de cambiar el rumbo o disminuir seriamente la velocidad del denominado “desarrollo”.
La consolidación de enfermedades resultantes del sedentarismo, los pésimos hábitos alimenticios y la destrucción del entorno natural no es una cuestión que dé mucho margen de maniobra, las evidencias están a la vista. Pero se encuentran disculpas incluso reforzadas con argumentaciones que suenan fuertes.