La Mente no es un Negocio Privado
Tragarse la emoción no es neutral. Lo que el cuerpo no tramita en la palabra o en el movimiento se convierte tarde o temprano en síntoma físico: la mandíbula apretada, el nudo en el estómago, el insomnio recurrente o, peor aún, en una violencia pasiva que descargamos sin querer sobre quienes tenemos más cerca (la familia, la pareja o los compañeros de trabajo).















